Rituales de Bondage
por Mark I. Chester
reproducido con permiso

(Nota al lector: En el mundo del bondage y la disciplina, los sentimientos de sumisión psicológica pueden reforzarse refiriéndose a la víctima como si se tratase de un menor, aunque en realidad el "menor" es mayor de edad. Es como cuando hablamos a nuestra pareja de "nene" o "nena". Tu pareja no es un "nene" ni una "nena", y mi pareja en esta historia no es un niño real. Parece estúpido tener que explicarlo, pero en estos tiempos de histeria sexual tal declaración no sólo es deseable, sino necesaria.)  

 Mi muchachito ha tocado el timbre. Sus pasos mientras sube las escaleras me despiertan memorias de intensas experiencias físicas y psíquicas. Él ofrece y yo tomo, y al tomar le doy. Nos encontramos en otro plano, otra realidad. No hay ayer. No hay mañana. Sólo la vida tal como la experimentamos, segundo a segundo.

 La cámara ha sido siempre parte de esa intensa interacción. Un peculiar tipo de orgasmo. Cuando le filmo, le dibujo. Y al otro lado de la realidad, creamos fantasías para nosotros y para otros. Fantasía para el cuerpo y la mente. Intensa. Obsesiva. Me maravilla el temor y la fascinación que estas imágenes producen en otras personas. Me pregunto lo lejos que estoy de la traviesa adolescencia de clase media...

 Trae mi bolsa sin que yo se lo diga. Conoce que el respeto en la acción y en la actitud es mucho más importante que mil "Si, Señor". Así que me ofrece respeto como un regalo total. A cambio, le llevo a lugares que nadie más puede tocar.

 Pide algunas lecciones, porque sabe que las necesita. Otras, las creo yo. En esta lección, desarrollaremos un ritual de bondage mágico para un amigo y dos cámaras. Se excita cuando le fotografío, porque las fotografías son el resultado de nuestras exploraciones sexuales compartidas.  Está preocupado de que la presencia de extraños afecten a su virilidad. Pero se que cuando empecemos, la retención física del bondage será el único elemento de concentración que necesite. Tengo fe en el bondage. También tengo fe en su pene. Con su tipo de mentalidad, me hace saber lo bien que se siente.

 Es sólo otro paso en el entrenamiento. Una exploración más de la confianza que se ha establecido entre nosotros. Al hacerse vulnerable ante mi, descubre cuánto me preocupo por él y, a cambio, cómo es de profundo su amor por mi. Cada vez que practicamos, nos adentramos en nuevos territorios. A veces es físico. Otras veces es psicológico. Para mi es una combinación de ambas cosas.

 Nos preparamos y preparamos nuestro espacio de juego juntos. El bondage no es algo que yo le hago. Es una exploración en la que nos embarcamos juntos.

 "Desnúdate." Podría haberle quitado yo las ropas, pero no lo he hecho. La excitación, para mi, es tomar lo que deseo, porque todo me es dado libremente. Las cuerdas están preparadas como un sacramento, y las veo como tótems rituales, cargadas de mi energía. Mi magia se libera a través de ellas. Son mis manos. Mi fuerza vital. Mi manera de tocarle y sujetarle. Todo a la vez.

 Me gusta sujetarle, y a él le gusta estar sujeto. Como en un yin/yang complementario, nos plegamos a las curvas del otro. Él tiene una magnífica apariencia de origen étnico, y un montón de pelo negro que acaricio. Quiero que me sienta y que me conozca por mis manos. Con lo que le toco.

 Acariciándole ligeramente, la sensación de su cuerpo cediendo y entregándose suavemente me llena. La enercía circula y nos sacude como una corriente eléctrica. Le hago sentarse en el borde de la cama, con los ojos cerrados, y le pongo aceite y le hago un masaje: espalda, hombros, cabeza, pecho y pene. Primero con mis manos, después con guantes de cuero, y finalmente con un vibrador.

 Trabajamos así con capas de sensaciones que se van creando, una sobre la otra. Lentamiente, muy poco a poco, le hago que se situe sobre mi. El control se transfiere, el balance cambia, y se apoya en mi más y más. Puedo sentir cómo se afloja la tensión en sus músculos. Las presiones de trabajos, estudios, facturas e impuestos desaparecen. Conforme quedan atrás, entramos juntos en un nuevo espacio.

 Sus pezones, grandes y firmes, su pene cada vez más grande, son un terreno adecuado para mis juegos. Lentamente incremento la estimulación. Acariciando, amasando, pellizcando, masturbando suavemente. Subiendo y después bajando cuando su cuerpo empieza a arquearse, a ponerse tenso. Y después, arriba otra vez. Quiero llevarle al borde. Ver la mirada en sus ojos: excitación, terror, lujuria y deseo. Pero de momento está conmigo. Y viene conmigo, paso a paso.

 Le quiero hacer sentir. No ver y pensar, sólo sentir. Así que comienzo a crearle una jaula con esparadrapo. Para su cabeza. Es plateada, y parece algo sacado de una película de ciencia ficción conforme la máscara se materializa poco a poco. Conforme cada pedazo queda en su sitio, le escucho un suave gemido. Sólo una parte es la respuesta física. El resto es la ejecución psicológica de lo que está abandonando.

 Sus ojos están cubiertos ahora. Su boca está cerrada. La cinta etablece una línea desde debajo de su barbilla hasta lo alto de su cabeza, haciendo difícil incluso los menores movimientos de su boca... no digamos ya hablar. Sólo su nariz sobresale de la máscara plateada. No hay una sola cuerda en su cuerpo y ya no puede ir a ningún sitio. Es irreversible. Al permitir que su cabeza esté contenida, cubierta, controlada, empaquetada por mi, ha abandonado su cuerpo y su espíritu y me lo ha entregado. Me gusta. Me recuerda a una novicia casándose con su Dios, pero bajo una luz oscura, misteriora, pagana.

 Como un ciego, busca su camino al centro de la cama y se queda allí, sobre su espalda, en medio de una sábana de cuero negro. Le dejo allí un rato. Calentando el cuero. Calentando mi visión. Y es toda una visión - cabeza de plata, desnudo, con botas negras, el cuerpo brillante de aceite mineral. Su respiración es profunda y fuerte, conforme las oleadas de las sensaciones pasan sobre él. Las luces de la filmación lamen suavemente su cuerpo. El olor a cuero, betún y aceite pasan por su olfato.

 Su cabeza está atrapada como la de una momia, así que me acerco y le hablo en susurros: "Relájate, nene. Vamos. Húndete en la matriz tanto como puedas. Déjalo ir. Deja que la tensión escape de tu cuerpo, cada vez más abajo, hasta irse por tus pies".

 

 Conforme las últimas tensiones le abandonan, le digo que escuche mi voz y se concentre en mis palabras. Le digo que mire a la oscuridad. Como si estuviera en una habitación a oscuras y fuese un explorador de la oscuridad. "Si miras con la suficiente atención, encontrarás una eternidad de estrellas centelleando en los extremos de este oscuro vacío".

 Mientras le aplico dolor-placer en sus pezones y su pene, mantengo mi mano enguantada en cuero sobre su nariz, de manera que respire mi olor con cada una de sus respiraciones. Lentamente se la voy aproximando, hasta que abandona todo contacto con el mundo exterior y siento su alma a través de mis dedos de cuero.

 "Respira hondo, nene. Llévame dentro de ti". Respira más hondo y más fuerte. Sus brazos están libres. Fácilmente podría empujarme, incluso si lo deseara, pero en vez de eso se relaja dentro de mi.
 

 "Muy bien, pequeño". Relajo la presión sobre su nariz, tomo su cara plateada y le beso tiernamente. Le fotografío tumbado en la cama - vivo, moviéndose, sintiendo. Sintiendo auténticamente. El clic de la cámara provoca una serie de suaves murmullos. Sólo puede imaginar lo que parece ante mi, pero sabe lo que está sintiendo. Si puedo captar mejor lo que está circulando por su cuerpo, las fotografías serán otro capítulo de fantasía y sueños que podremos compartir con el mundo.

 Es el momento de aumentar la estimulación. Tomo las cuerdas y comienzo a dibujar líneas con ellas alrededor de su cuerpo, anclándole a las anillas que hay en el suelo, bajo la cama. Comienzo a mitad de la cuerda y ato nudos a lo largo de toda su longitud. Las cuerdas acarician y se curvan sobre sus muslos y culebrean por sus piernas. Nuevas cuerdas aparecen de los lados de la cama. Las paso a través de la doble línea que escapa del centro de su cuerpo, y de nuevo viajan a los laterales de la cama, creando una serie de formas de diamante. Cada nueva línea de cuerda a través de su cuerpo es otra línea de calor. O quizás de hielo ardiente.

 Las cuerdas que fluyen de los lados de la cama mejoran las formas naturales de los músculos de su pecho y las deliciosas líneas de su abdomen. Parte de la excitación me la produce saber que sus músculos se han desarrollado de manera natural, a lo largo de años de baile profesional y de sudor, creando fantasías visuales en jardines desérticos. Este chico no es uno de esos monstruos hechos con máquinas.

 De vez en cuando, le hablo. Le susurro, le exhorto, le excito con palabras en sus oidos. Le introduzco fantasías tan sólidas y serenas como las cuerdas que envuelven su cuerpo. La telaraña a su alrededor se hace más sólida y fuerte. Las líneas de cuerda se entrelazan de tal manera que no importa qué parte de su cuerpo mnueva, siente la presión. Está inextricablemente conectado consigo mismo.

 Susurro a través de la plata, en su oido: "Muévete, pequeño, muévete para mi. Déjame ver cómo te mueves en tu telaraña". Comienza a moverse. Las cuerdas podrían parecer hermosas para algunos pero, más importante que todo eso, son reales. Y se mueve.

 Cada nueva línea de cuerda limita sus movimientos un poco más. Cuando se mueve, descubre cuánto puede moverse. Darse cuenta de ello le excita y endurece su pene más y más hasta que parece algún tipo de flor exótica a punto de explotar. Para mi, esta erótica visión, en la que está vivo y moviéndose en mis cuerdas, es un refuerzo mental. Me enseña también dónde funciona el bondage y dónde necesita reforzarse. Me proporciona el próximo paso a seguir, la siguiente línea que dibujar.

 Sólo su pene ha permanecido demasiado libre. Y parece que cada cosa que hago lo hace pulsar, y lo hace más grande. Lo tomo, lo suelto, y observo cómo rebota y se eleva. Utilizo una cinta de cuero, un regalo de otro Amo, para atar su pene y sus testículos. Lo paso una y otra vez entre las cuerdas que cubren su cuerpo y su pene y sus testículos, creando una segunda telaraña - sujetando, restringiendo, enlazando y alargando su pene imposiblemente duro.

 Me quedo inmóvil. Está tan excitado que lucha para tocarse el pene. Pero sus manos atadas no se lo permiten, y sólo logran que se excite aún más. Esta es la visión de alguien obsesionado, elegido y bendito que se mueve en sus ligaduras. En el ojo de mi mente, no es una víctima capturada en una telaraña, sino el Hombre del Renacimiento encuadrado en su círculo para representar la forma natural del Universo. Como si aún fuera posible, su pene se hace más grande y su color más profundo.

 Nos hallamos en un camino sin vuelta atrás. Así que le balanceo con cuidado. Le pongo pinzas en los pezones y utilizo un vibrador en su pene sujeto y atado. No le queda nada por hacer, solamente sentir.

 De vez en cuando, le quito las pinzas de los pezones y se las vuelvo a colocar para llevarle aún más arriba. Puedo decir, por la forma en que se mueve, que está perdido en un torbellino de sensaciones. De olores y sentimientos. Líneas de fuego que entrecruzan cada parte de su cuerpo, de cabeza a pies. Un fuego que se vuelve cada vez más ardiente hasta que se consume en el calor de su pasión, como una estrella que explota y se transforma en un agujero negro.

 No es el único afectado por este juego apasionado. Mi respiración es tan intensa como la suya. Colapso sobre él y yacemos juntos, escuchando la armonía de nuestra respiración intensificada conforme se hace más lenta.

 No es el final. La liberación es tan importante como el atado. Los suaves lamentos que deja escapar conforme las cuerdas se aflojan y retiran hacen que me excite otra vez, y me vuelven a despertar intensas visiones de nuestro viaje. Enrollo cuidadosamente cada cuerda retirada de manera que terminemos exactamente donde comenzamos.

 Estamos impresionados y complacidos de la profundidad que ha alcanzado nuestra relación. Después de descansar y conversar, limpiamos el espacio, empaquetamos, y de nuevo retira mi equipo por mi.

"Gracias, Señor."  

 En la oscuridad, exhaustros, habiendo tomado no sólo su energía, sino mis propios derechos hasta los límites, revivo y visualizo nuestro intercambio una vez más. Y cuando mi mente se alucina de lo que exploraremos en el futuro, de lo que será la próxima lección, exploto sabiendo que las fotos que le he tomado son el resultado, el último orgasmo de nuestro viaje.

 (Traducido con permiso de Bob & Raven's BDSM pages)